Reseña escrita y publicada el 19 de agosto de 2024.
La gastronomía coreana es una de gran evolución a lo largo de los años y muy arraigada a la cultura. En una comida tradicional siempre puedes esperar en paladar sabores de fermentos como el kimchi (fermento de col), o el doenjang (pasta de judías fermentada). Sabores con mucha presencia como el aceite de sésamo, la soya o el jengibre, y elementos que aportan el característico picor que tiene esta cocina; como el gochujang (pasta de chile rojo fermentada) y las hojuelas de pimienta.
Jowong es el espíritu coreano del fuego, que cuida la cocina y el hogar, y es también un restaurante coreano moderno con muy buena propuesta en la calle de Pachuca 51 de la Condesa. Un restaurante que honra la tradición e ingredientes coreanos pero que no tiene miedo a experimentar con influencias de otras partes del mundo, resultando en una propuesta gastronómica muy interesante, atrevida y, hasta cierto punto, juguetona.
El día que visité Jowong fue para cenar, y el clima frío y lluvioso aumentaron el antojo para una cocina tan reconfortante como lo es la coreana. El lugar es pequeño, con una decoración sencilla y sin pretensiones que no intenta transportarte a Corea, y no lo necesita; el restaurante sabe muy bien dónde está. Sin embargo, el servicio en Jowong es un aspecto que marca la diferencia entre un lugar bueno y uno excelente. En esta ocasión, el servicio dejó que desear. En una noche con pocas mesas, un coctel vacío, cubiertos sin cambiar y una mesa sucia pasaron desapercibidos por el personal durante gran parte de la comida. Además, algunos platos decepcionaron con escasas porciones y elementos repetitivos.
En general fue una grata experiencia. Los cocteles son un nostálgico viaje a la infancia y recuerdos de Jun Kwon, el director de bebidas del restaurante, y una buena forma de comenzar la comida y abrir apetito. Pedí el banana sling, un coctel elaborado con soju, vermouth blanco y licor de plátano. De sabor ligeramente ácido, pero refrescante y con un toque dulce casi imperceptible al final que lo balancea perfectamente.
En su carta de alimentos encuentras una sección llamada «platos pequeños» que puedes entender y tomar como entradas. Pedimos los esquites crujientes. Un plato delicioso, reconfortante y atrevido, que de Corea tiene la pimienta de Sichuan. Junto con elementos como stracciatella y queso cotija conforman un plato único. Éste lo acompañan, como se acostumbra en las comidas, con guarniciones que quedaron muy bien con los esquites: jicama kimchi y berros con gochujang.
La mejor y más elocuente forma de describir su Kimchi Carbonara, una pasta a base de tomate, parmesano, tocino y huevo, es como un ramen hecho pasta por alguna mente maestra. La consistencia y espesor de la salsa, que presenta un ligero y agradable picor, elevan el plato a una categoría de «imperdible» en este lugar.
Lamentablemente no puedo decir lo mismo de su pollo frito, que acompañan con una salsa gochujang de piña a la parrilla ligeramente picante, y ensalada de tomate y sandía. La porción de pollo fue decepcionante, y la fritura nada crujiente, que se despegaba de la carne, terminó quedándose en el plato junto a la salsa.
El pork belly a la parrilla es un plato destacado, con una cocción impecable que deja la carne suave y jugosa. Está acompañado de acelga arcoíris y cebolla encurtida, cuya acidez equilibra perfectamente la riqueza de la carne. Sin embargo, el plato pierde algo de su potencial al ser servido con una salsa muy similar a la del pollo frito; una elección de sabores diferente habría elevado aún más la experiencia.
El postre fue una grata revelación de sabores armoniosos, frescos y balanceados. Ligero y sencillo, el plato combina nectarinas con un bizcocho de almendras, helado de trigo sarraceno y almendras dulces. Un postre elegante y bien equilibrado que cierra la comida con una nota fresca.
Jowong se presenta como un homenaje contemporáneo a la rica tradición culinaria coreana, fusionando sus raíces con toques creativos. Aunque algunos detalles en el servicio y la repetición de sabores me impidieron que la experiencia fuera perfecta, los momentos brillantes, como la Kimchi Carbonara y el postre de nectarinas, destacan el potencial del restaurante. Jowong es un lugar que merece una visita, especialmente para aquellos dispuestos a explorar una propuesta que combina lo clásico con lo innovador, en un ambiente que, aunque modesto, deja espacio para que la comida hable por sí sola.
★ (Bueno)
Conoce más:
Instagram: @jowong.mx
Cheque promedio ($$)
Entre $500 y $800 por persona.
Dirección:
Pachuca 51, col. Condesa.


